Casos de éxito – Neurología

Hospital Cruz Roja de Córdoba

Así, en medio de una enorme ovación, nos despedíamos de Theodore, un paciente estadounidense de 77 años, después de casi dos meses de estancia en el Hospital luchando contra una dura enfermedad que le sobrevino de repente. En su recuperación han jugado un papel importante muchos aspectos, entre ellos, una atención a tiempo en Urgencias, la idoneidad de las pruebas realizadas para el diagnóstico, un tratamiento acertado, una coordinación perfecta entre todos los profesionales, su fuerza y sus ganas de salir adelante y algo muy importante, la dedicación y el cariño de todo nuestro personal y la confianza, en todo momento, de que iba a salir adelante.

Dado que Theodore se encontraba a miles de kilómetros de su hogar y de sus familiares, desde el Hospital hemos mantenido una relación muy estrecha tanto con su mujer, que estaba sola en España, como con el resto de sus familiares en EEUU, informándoles puntualmente de su evolución y realizando videollamadas cuando por fin se pudieron hacer.

Un soñado regreso a Córdoba que resultó ser muy diferente

Hace unos veinte años, Theodore y su mujer, una pareja estadounidense, visitaron Córdoba. Se enamoraron, literalmente, de la ciudad, hasta el punto de que se prometieron mutuamente regresar para las bodas de oro. Y así lo hicieron. Sin embargo, esta vez su viaje iba a ser muy distinto.

Y es que, a los quince días de llegar a Córdoba, Theodore empezó a sentirse mal. Al principio, parecía un cuadro gripal pero posteriormente empeora llegando incluso a tener dificultades para caminar, algo que le llevó a acudir a Urgencias de nuestro hospital, ayudado por su  esposa. Ella misma nos comenta en ese momento que desde hacía dos semanas, su marido tenía tos y fiebre.

Tras ser valorado en Urgencias, ingresa inmediatamente en la planta de Neurología del Hospital, habiéndole realizado una Resonancia Magnética (RM) cerebral de manera urgente para descartar una lesión cerebral. Esa misma tarde, durante su estancia en planta, sigue empeorando, acrecentándose la pérdida de fuerza en miembros inferiores y  progresando de forma ascendente afectándole también a los brazos y posteriormente a la respiración.

El Dr. Roberto Valverde, neurólogo del Hospital, decide realizarle una punción lumbar urgente que determinó la presencia de un proceso inflamatorio grave sin datos de infección. Ante la sospecha de síndrome de Guillain-Barré – es una polirraculoneuritis aguda desmielinizante- con mala evolución debido al empeoramiento rápido a nivel motor – se queda prácticamente tetrapléjico- y a nivel respiratorio, se decide ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos – UCI- del Hospital, para intubar al paciente por la imposibilidad de respirar por sí mismo, iniciando un tratamiento con inmunoglobulinas intravenosas y plasmaféresis.

Su paso por la UCI

Ya en UCI, se le realiza una prueba de neurofisiología denominada electromiografía – electroneurografía (EMG-ENG) que confirmó la sospecha de síndrome de Guillain-Barré.

Se inicia tratamiento con plasmaféresis, que ha resultado ser el más efectivo para esta enfermedad. En los días siguientes, se le trataba de mantener despierto porque para ver si había recuperado algo de movilidad, se necesitaba de su colaboración, aunque seguía intubado porque continuaba precisando  respiración artificial. En estos casos, los pacientes no pueden expresar todo aquello que quieren pero en el caso de Theodore, además, al estar tetrapléjico, solo podía hacer gestos con los ojos o con la cara. Al cabo de los días, si podía mover algo el cuello, con lo que podía asentir o negar con la cabeza.

A todo esto, se unía la barrera del idioma en una situación, además, estresante. Hay que tener en cuenta que su mujer estaba sola, es mayor, en un país que no es el suyo, a 15.000 kilómetros de sus hijos y familia, sin entender en un primer momento la severidad del caso de su marido. Aun así, todo el equipo estuvo muy pendiente de ella y de su familia, a quienes íbamos informando a diario de la evolución de Theodore.

Un invitado sorpresa: el coronavirus

Durante los primeros días, todo fue razonablemente bien pero surgió un nuevo hándicap: el coronavirus vino a visitarnos. Cuando éste llegó, tuvimos que cambiar nuestra forma de actuar. A partir de ese momento, la atención y el afecto del personal, se escondían tras una mascarilla y unos guantes. Y se le desplazó a otra zona para evitar cualquier contacto con el virus. En esta estancia, ya con su traqueotomía hecha, fue evolucionado favorablemente y en el momento en el que se pudo, se le subió a planta para alejarle de la zona de urgencias.

Su mujer pudo hablar con él durante su estancia en la UCI a través de un teléfono que le proporcionó el Hospital. Por fortuna, el paciente iba evolucionando favorablemente.

Ya en planta de Neurología

El paciente sube a planta de hospitalización de Neurología tras veinte días de ingreso en UCI con dos ciclos de plasmaféresis con una duración de 6 días cada uno de ellos. Como Theodore ha recibido tratamiento con fisioterapia de forma diaria con una mejoría progresiva espectacular, recuperando por completo la fuerza en los brazos y parcialmente en las piernas, con capacidad para comer sin necesidad de ayuda y respirando sin ningún soporte.

El éxito en la recuperación del paciente, como nos cuenta el Dr. Roberto Valverde, neurólogo del Hospital, “ha sido como consecuencia del excelente trabajo en equipo diario del conjunto de profesionales de Urgencias, UCI y de la planta de hospitalización formado por celadores, auxiliares, enfermeros y médicos de diferentes especialidades, que han realizado una magnífica coordinación multidisciplinar”.

Theodore abandona el hospital el 22 de abril en medio de los aplausos de todos los profesionales que provocan en el paciente unas lágrimas de emoción mostrando su agradecimiento al personal sanitario por la enorme labor diaria realizada a pesar de las circunstancias tan difíciles provocadas por la pandemia de covid19.

Esa misma mañana el paciente cogió un vuelo privado de vuelta a EEUU donde le esperaban desde hacía dos meses, el resto de su familia.

Theodore y su mujer se fueron muy agradecidos aunque lo han pasado muy mal porque no sabían si iban a poder volver a EEUU por la pandemia. Desde el Hospital se han realizado las gestiones necesarias para su traslado pero ha sido un trabajo laborioso. A lo largo de esa lucha para trasladarle a su lugar de origen, Theodore ha ido evolucionando muy bien, se ha cerrado la traqueotomía y por fin, pudimos escuchar por primera vez su voz. Fue espectacular. Después de tanto tiempo el oírle hablar, que moviese los brazos, las piernas, pudiendo incluso tragar,  fue espectacular.

La UCI, un espacio de lucha por la vida, y por una vida de calidad

A Theodore le queda un poco para volver a tener su vida de antes pero volverá a tener calidad de vida, que es lo importante. La UCI no solo debe ser una lucha por la vida sino hacer que cuando alguien se va con vida, pueda tener una de la que disfrutar. En este caso, por fortuna, lo hemos conseguido.

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