La fiebre en pediatría

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La fiebre en pediatría

Servicio de Pediatría
Hospital Cruz Roja de Córdoba
En todo proceso febril, hay que consultar con su pediatra. En todos los niños, y en especial en los menores de 3 años, es recomendable que el pediatra revise al niño mientras persista la fiebre cada 24 horas. Sin embargo, la elevada presión asistencial que soporta nuestro sistema de salud, hace casi imposible un control cada 24 horas en los procesos febriles.
Por este motivo y otros, en el Hospital Cruz Roja de Córdoba, disponemos de  Urgencias pediátricas 24 horas, los 365 días del año, con presencia física de un pediatra.

¿Qué es la fiebre?

Se define como fiebre en el niño la temperatura rectal superior a 38° C. La fiebre es una respuesta a un estímulo, habitualmente infeccioso, y que por sí misma no es peligrosa salvo en contadas ocasiones. Está originada por moléculas que producen las células de nuestro sistema inmune, como mecanismo de defensa frente los microorganismos.

Es por tanto, un signo de que el sistema inmune del organismo está “luchando” contra un microorganismo.

Complicaciones

¿Puede convulsionar un niño con fiebre?

La fiebre, cuando el origen es infeccioso, no es peligrosa por sí misma, y no deja secuelas en el Sistema Nervioso Central, incluso en el caso de fiebre elevadas (>39ºC). El aumento de la temperatura corporal es potencialmente peligroso en las ocasiones en las que el organismo pierde la capacidad de autorregulación de la temperatura, como ocurre en el golpe de calor, donde se alcanzan temperaturas superiores a los 41ºC.

Convulsiones febriles

Las convulsiones febriles ocurren con los episodios febriles, generalmente con los cambios bruscos de temperatura, tanto en los aumentos como los descensos de temperatura, en niños “predispuestos”. La edad de presentación suele ser entre los 5 meses y los 5 años.

La mayoría de los niños que sufre convulsiones febriles no sufren secuela alguna, y solo se incrementa levemente el riesgo de epilepsia en la edad adulta respecto a la población general.

Los antitérmicos ayudan a controlar la fiebre, pero no evitan las convulsiones febriles. Es muy frecuente que la convulsión febril se produzca al inicio del episodio febril, y no necesariamente con temperaturas elevadas

En caso de convulsión febril, hay que colocar al niño tumbado de medio lado y acudir a un servicio de urgencias.

Temperatura corporal, ¿cómo medirla?

La temperatura corporal normal es aproximadamente de 36ºC a  37ºC. En lactantes, el procedimiento recomendado para tomar la temperatura es por vía rectal.

Habitualmente en el recto, la temperatura es 0.5ºC más alta que en la axila o la frente. En niños mayores de un año, y sobre todo en los mayores de dos, no es necesario tomar la temperatura por vía rectal. En función de la temperatura corporal podemos distinguir entre:

  • Febrícula: temperatura corporal entre 37ºC y 38ºC

  • Fiebre: temperatura corporal superior a 38ºC

  • Hipotermia: temperatura corporal inferior a 35ºC (habitualmente se debe a enfriamientos momentáneos y no suele indicar patología)

Como hemos comentado antes, en la mayoría de los casos la fiebre es el signo de que el organismo está luchando a través de su sistema inmune contra un microorganismo, habitualmente una infección viral que no precisa de tratamiento específico.

Sin embargo, mientras más pequeño es el niño, y más inmaduro tiene el sistema inmune, existe un mayor riesgo de que la fiebre se deba a una enfermedad bacteriana potencialmente grave.

Por esto, desde un punto de vista práctico, en el abordaje de la fiebre se dividen los niños en función de la edad:

  • Menores de 3 meses:

El riesgo de que la fiebre esté originada por una enfermedad bacteriana potencialmente grave es elevada. En todos los casos, es necesario hacer pruebas complementarias y en ocasiones, ingreso hospitalario. Por tanto es imprescindible acudir de inmediato a un servicio de urgencias con hospitalización.

  • De 3 meses a 3 años:

A pesar de que el riesgo de enfermedad bacteriana potencialmente grave disminuye respecto a los menores de 3 meses, continúa siendo mayor que en los adultos. Por tanto, todo niño en esta franja de edad que presente fiebre, debe consultar con su pediatra preferiblemente en las primeras 24 horas del episodio. En estos pacientes, la fiebre alta se considera un criterio de gravedad, coincidiendo la mayoría de autores en determinar los 39ºC como punto de corte a partir de la cual aumenta el riesgo de enfermedad bacteriana potencialmente grave.

  • Mayores de 3 años:

En los mayores de 3 años, el procedimiento de actuación es similar que en los adultos, debido a la disminución del riesgo de enfermedad bacteriana potencialmente grave. No obstante es necesario consultar con su pediatra, preferiblemente en las primeras 24 h de fiebre.

La fiebre en los bebés: ¿cuándo es fiebre o febrícula?

La fiebre como norma general, se produce como respuesta a una infección, que en la mayoría de los casos es banal y no precisa de tratamiento específico salvo antitérmicos, y en ocasiones, cuando el origen de la fiebre es bacteriana, antibióticos.

El tratamiento de la fiebre se recomienda cuando la temperatura corporal es de 38ºC o más. Los tres fármacos que se utilizan en pediatría como antitérmicos son los siguientes:

Antitérmicos

Paracetamol

Puede administrarse desde el nacimiento. Tiene propiedades antitérmica y analgésica. Debido a su buena tolerancia, es el antipirético de referencia. La duración de acción es de 4 a 6 horas.

Ibuprofeno

No se recomienda antes de los 6 meses. Tiene propiedades antitérmica,  analgésica y antiinflamatoria. Pueden originar complicaciones digestivas, pero son muy raras a las dosis habituales y en tratamientos de corta duración. Por este motivo, no lo utilizaremos cuando la fiebre se acompañe de vómitos o dolor abdominal. Cuando por algún motivo, debemos utilizarlo durante varios días seguidos, es recomendable acompañarlo de un protector gástrico como el Omeprazol. La duración de acción es superior al paracetamol, de 6-8 horas. Está especialmente indicado cuando la fiebre se acompaña de inflamación, como en el caso de la amigdalitis o la otitis.

Metamizol

Recomendado solo ante fiebre muy elevada, por su gran poder antitérmico, y mayor riesgo de efectos secundarios que el paracetamol, fundamentalmente, la hipotensión. Tiene propiedades antitérmica y analgésica superiores al paracetamol e ibuprofeno, pero carece de efectos antiinflamatorios.

Antibióticos y otras recomendaciones

–  Antibióticos: en general, no es necesario ni recomendable. Tan solo se utilizan cuando el origen de la infección es bacteriana, como en el caso de las infecciones de orina, amigdalitis pultáceas, otititis media aguda o neumonía. En los procesos virales, los antibióticos no son efectivos y mal administrados, pueden generar resistencia de los microorganismos a los antibióticos, fenómeno que podría originar problemas en infecciones posteriores.

Medidas físicas: han de ser racionales. Se debe evitar el sobrecalentamiento, mantener al niño con poca ropa para favorecer la pérdida de temperatura, no abrigar en exceso y, en determinadas ocasiones excepcionales, paños húmedos o baños templados a temperatura sólo 1 ó 2° C por debajo de la corporal en ese momento febril (y, por tanto, superior a 37° C). El enfriamiento con agua fría está contraindicado siempre que la causa de la fiebre sea una infección.

 ¿Cuándo acudir al pediatra o a urgencias pediátricas?

En todo proceso febril, hay que consultar con su pediatra. En todos los niños, y en especial en los menores de 3 años, es recomendable que el pediatra revise al niño mientras persista la fiebre cada 24 horas.

Sin embargo, la elevada presión asistencial que soporta nuestro sistema de salud, hace casi imposible un control cada 24 horas en los procesos febriles. Por este motivo y otros, en el Hospital Cruz Roja de Córdoba, tenemos consulta de pediatría diaria y Urgencias pediátricas 24 horas, los 365 días del año, con presencia física de un pediatra.

Es necesario acudir a urgencias pediátricas y no esperar a pedir cita con su pediatra en caso de fiebre, y cuando:

  • Haya un mal estado general

  • Cede mal con los antitérmicos

  • Se acompañe de lesiones cutáneas

  • Siempre en menores de 3 meses, aunque tengan buen estado general

Bibliografía
Rodrigo C, Méndez M. Fiebre sin foco. Protocolos diagnóstico-terapéuticos de la AEP: Infectología pediátrica
2018-11-15T14:01:27+00:00Categorías: Consejos de salud, Pediatría|