UNIDAD DE ENFERMEDAD TROMBOEMBÓLICA
Unidad de enfermedad tromboembólica – Hospital Cruz Roja de Córdoba
El Hospital Cruz roja de Córdoba dispone de una Unidad especializada en el abordaje de las enfermedades tromboembólicas, causantes de muchas patologías como ictus, infartos, isquemias, trombosis venosa profunda o tromboembolismo pulmonar.
La Unidad de Enfermedad Tromboembólica va dirigida fundamentalmente a la patología venosa – vasos sanguíneos de retorno de los órganos al corazón -, pero también se pueden producir trombos u oclusiones en los vasos sanguíneos arteriales – los que llevan la sangre del corazón a los distintos órganos.
La enfermedad tromboembólica venosa incluye la trombosis venosa profunda (TVP) (formación de coágulos de sangre o trombos en las venas) y el tromboembolismo pulmonar (TEP) (obstrucción del flujo sanguíneo de alguna arteria que va hacia los pulmones por un trombo).
Objetivo
El objetivo de esta Unidad es favorecer la comunicación y coordinación entre los distintos especialistas implicados en la atención a las personas afectadas – dado que una actuación urgente y coordinada es vital en estos casos -, y también la actualización constante de los conocimientos y los tratamientos que permita la mejoría continua en la atención.
Código TEP – Tromboembolismo Pulmonar
Desde esta Unidad, el Hospital implanta el Código TEP – Tromboembolismo Pulmonar, que posibilita la detección precoz de los casos más graves desde su llegada al hospital, de manera que se pueda poner en marcha rápidamente un circuito diagnóstico y el tratamiento específico y precoz para así evitar las complicaciones y mejorar el pronóstico.
Equipo especializado Multidisciplinar
Seguimiento de pacientes por especialistas
La complejidad de estas enfermedades y su repercusión en diversos órganos, requiere de la actuación conjunta y coordinada de los distintos especialistas implicados, teniendo a Medicina interna como de referencia durante la hospitalización y el seguimiento tras el alta.

Enfermedades trombóembólicas y la covid 19
Durante la pandemia ocasionada por el SARS-CoV2, se ha observado un aumento de enfermedades trombóticas tanto arteriales como venosas que parece estar en relación con diversos factores:
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La inmovilidad durante el periodo de confinamiento favorece el flujo sanguíneo más lento a nivel de las piernas, algo que en personas predispuestas, puede condicionar la aparición de trombos en las venas. Además, la disminución de la práctica de ejercicio físico contribuye al peor control de la tensión, la diabetes y el colesterol, lo que favorece la aparición de infartos e ictus, entre otras enfermedades.
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El miedo a acudir al hospital en ocasiones ha contribuido al retraso en el diagnóstico de estas enfermedades que de detectarse a tiempo pueden prevenirse o tratarse en fases más tempranas y menos graves.
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La propia infección por el virus genera un estado de inflamación en el organismo de las personas afectadas por COVID-19 que llega a favorecer la aparición de alteraciones en el sistema circulatorio y de trombos, por lo que en este tipo de pacientes realizamos una valoración específica que permita detectar dichas complicaciones.
