Dr. Daniel Salamanca

Traumatólogo en Córdoba

Hospital Cruz Roja de Córdoba

El dolor punzante en el hombro al levantar el brazo, las molestias agudas en el talón al dar los primeros pasos del día o la sobrecarga persistente en la rodilla son manifestaciones clínicas frecuentes de una tendinopatía. Lejos de ser una simple molestia pasajera, las afecciones tendinosas constituyen uno de los principales motivos de consulta en traumatología deportiva y laboral.

Para abordar el abordaje de las tendinopatías, el Dr. Daniel Salamanca, especialista en traumatología y cirugía ortopédica del Hospital Cruz Roja de Córdoba, analiza en profundidad los mecanismos que desencadenan estas lesiones, las diferencias entre inflamación y degeneración tisular. También insiste en que cada persona puede responder de manera diferente al tratamiento, por lo que es esencial trabajar en estrecha colaboración con un profesional de la salud para desarrollar un plan de tratamiento individualizado y realizar ajustes según sea necesario.

¿Qué es una tendinopatía y cuáles son sus causas?

Una tendinopatía es un término clínico que engloban un conjunto de trastornos que afecta a los tendones, que son estructura de tejido conectivo fibroso que conectan los músculos con los huesos y transmiten la fuerza necesaria para el movimiento articular. La tendinopatía generalmente implica dolor localizado, inflamación y disminución de la capacidad funcional del tendón afectado. Existen diferentes tipos de tendinopatías, siendo una de las más comunes la tendinitis, que se refiere a la inflamación de un tendón.

El origen de la lesión suele ser de carácter multifactorial, destacando:

  • Sobrecarga mecánica y microtraumatismos repetitivos, frecuente en gestos laborales reiterados o entrenamientos deportivos sin periodos de asimilación.

  • Alteraciones biomecánicas como una mala pisada, desalineaciones axiales o compensaciones musculares anómalas.

  • Degeneración tisular por la edad, ya que con el paso del tiempo, el colágeno del tendón pierde elasticidad e hidratación natural.

  • Errores técnicos o postura incorrecta durante las actividades físicas o malas posturas ergonómicas en el entorno laboral

  • Descanso y recuperación insuficiente ocurre cuando existe un déficit de tiempo para la regeneración fisiológica del tejido entre esfuerzos intensos.

  • Factores metabólicos y sistémicos como la diabetes mellitus, la artritis reumatoide, dislipemias o desequilibrios vasculares aumentan la vulnerabilidad del tendón.

Síntomas principales: ¿El dolor aparece siempre?

Los síntomas de las tendinopatías pueden variar dependiendo de la localización anatómica, la fase evolutiva y la gravedad de la lesión. En la práctica clínica, los signos más habituales comprenden:

  • Dolor mecánico y progresivo: Es el síntoma más común. El dolor suele ser localizado y puede variar en intensidad. El dolor tiende a empeorar con la actividad que involucra el uso del tendón afectado y puede aliviarse con el reposo.

  • Inflamación y sensibilidad a la palpación: Puede existir hinchazón alrededor del tendón afectado, aumento de temperatura local así como dolor o sensibilidad al tacto directo sobre el trayecto tendinoso.

  • Rigidez articular y limitación del movimiento: Puede experimentar rigidez en la articulación cercana al tendón afectado. Esto puede dificultar el movimiento normal y limitar la amplitud de movimiento.

  • Debilidad muscular: En algunos casos, una tendinopatía puede provocar debilidad en los músculos asociados al tendón afectado. Esto puede dificultar realizar ciertos movimientos o ejercer fuerza.

Es importante tener en cuenta que estos síntomas pueden variar y no todos los casos de tendinopatía presentarán todos los síntomas mencionados.

Clasificación de las tendinopatías: ¿en que se diferencian?

Las tendinopatías se pueden clasificar en diferentes categorías según la naturaleza de la lesión y la ubicación anatómica:

Tendinitis:

La tendinitis es la forma más frecuente de tendinopatía caracterizada por la inflamación aguda del tendón. Se suele deber a una lesión aguda o a una sobrecarga puntual repetitiva del tendón. Algunos ejemplos característicos son la tendinitis rotuliana (“rodilla del saltador”), la tendinitis del manguito de los rotadores (hombro) y la tendinitis de aquílea (tendón de Aquiles).

Tendinosis:

La tendinosis se refiere a una degeneración crónica y no inflamatoria del tendón. El tendón presenta cambios estructurales y puede haber una disminución en la capacidad de reparación, ya que implica un proceso de degeneración crónica y no inflamatoria del colágeno tendinoso, caracterizado por desorganización de las fibras y escasa capacidad de cicatrización espontánea. Por ejemplo la tendinosis patelar (rodilla) y del codo.

Tenosinovitis:

La tenosinovitis se trata de la inflamación de la vaina sinovial que recubre el tendón y facilita su movimiento. Un ejemplo común es la tenosinovitis de De Quervain, que afecta los tendones extensores y abductores del pulgar a la altura de la muñeca.

Se debe de tener en cuenta que esta clasificación no es exhaustiva y que pueden existir otras formas de tendinopatías con características específicas. Además, las tendinopatías también pueden clasificarse según la ubicación anatómica específica, como las tendinopatías del hombro, codo, muñeca, rodilla, tobillo, entre otros.

Tendinopatías más frecuentes y su incidencia en el deporte. ¿Se puede prevenir? ¿Cómo?

Las tendinopatías son una condición común en los deportistas debido al estrés repetitivo de fuerzas de tensión y tracción y las demandas físicas intensas que suelen experimentar el sistema músculo-esquelético. Entre los patrones lesionales más diagnosticados en nuestro hospital destacan:

Tendinopatía rotuliana (rodilla del saltador):

La rodilla del saltador es una lesión común en deportes que involucran saltos repetitivos, como el baloncesto y el Se caracteriza por dolor en la parte delantera de la rodilla, justo debajo de la rótula.

Tendinopatía del tendón de Aquiles:

El tendón de Aquiles ocurre en el tendón que une la musculatura de la pantorrilla con el hueso del talón. Es común en corredores y deportistas que realizan movimientos de Provoca dolor en el talón y puede dificultar la actividad física.

Tendinopatía del manguito de los rotadores:

Afecta a los tendones que rodean el hombro y es común en deportes que requieren movimientos repetitivos del brazo, como el tenis, el béisbol y la natación. Provoca dolor y debilidad en el hombro.

Tendinopatía del codo (codo de tenista y codo de golfista):

El codo de tenista afecta los tendones en el lado externo del codo (epicondilitis), mientras que el codo de golfista afecta los tendones en el lado interno (epitrocleitis). Ambas condiciones son comunes en deportes que implican movimientos repetitivos de agarre y torsión, como el tenis, el golf y el levantamiento de de pesas.

Los deportistas están más expuestos a las tendinopatías debido al mayor estrés en los tendones durante la actividad física intensa y repetitiva. La prevención y el tratamiento adecuados son fundamentales para los deportistas que padecen tendinopatías. Esto puede incluir el descanso adecuado, el entrenamiento dirigido para fortalecer los músculos y los tendones, la modificación de la técnica deportiva, el uso de soportes o férulas, la terapia física y la rehabilitación específica para el tendón afectado.

Si eres un deportista y sospechas que tienes una tendinopatía, es importante buscar la atención de un profesional de la salud, para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado para tu lesión específica.

Tendinopatías más comunes según localización

Las tendinopatías pueden ocurrir en diferentes partes del cuerpo. Algunas de las áreas más comúnmente afectadas incluyen:

  • Tendinopatía del manguito de los rotadores: afecta al hombro.

  • Codo de tenista o codo de golfista: afecta al codo.

  • Tenosinovitis de De Quervain: afecta a la muñeca.

  • Tendinopatía rotuliana: afecta a la rodilla.

  • Tendinopatía del tendón de Aquiles: afecta al tobillo.

¿Qué debemos hacer si notamos los síntomas descritos de tendinopatías?

El diagnóstico y la clasificación exacta de una tendinopatía requieren una evaluación médica adecuada, que puede incluir la historia clínica, el examen físico, pruebas de imagen como la ecografía o la resonancia magnética, y una evaluación especializada por parte de un traumatólogo.

Es recomendable buscar atención médica para obtener un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado, ya que los síntomas de las tendinopatías pueden superponerse con otras condiciones, como lesiones musculares o articulares.

Siempre recomiendo consultar con un traumatólogo para una evaluación adecuada y un plan de tratamiento personalizado.

¿Qué opciones de tratamiento existen para la recuperación del tendón?

El tratamiento de las tendinopatías se basa en un enfoque personalizado. En el Hospital Cruz Roja de Córdoba, el servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica protocoliza los tratamientos de manera escalonada. Se tiene en cuenta la ubicación específica de la lesión, la gravedad de los síntomas y las necesidades individuales de cada persona. Algunas opciones:

  • Reposo y modificaciones en la actividad: Descansar el tendón afectado y evitar las actividades que causan dolor o empeoran los síntomas puede ser necesario para permitir la curación. Es posible que se requiera modificar la técnica deportiva, reducir la intensidad o la frecuencia de entrenamiento, así como cambiar temporalmente a actividades de menor

  • Medicamentos: En algunos casos, los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE), pueden ayudar a aliviar el dolor y reducir la inflamación. Sin embargo, estos medicamentos generalmente se usan de forma limitada y bajo la supervisión de un médico.

  • Terapia física: Un especialista puede diseñar un programa de ejercicios específicos para fortalecer los músculos y tendones involucrados, mejorar la flexibilidad y corregir desequilibrios Esto puede incluir ejercicios de fortalecimiento excéntrico, estiramientos, terapia de ondas de choque, terapia con ultrasonido, terapia con láser o terapia manual específica para la zona afectada.

  • Inyecciones de corticoides: En casos resistentes al tratamiento conservador, se pueden considerar inyecciones de corticoides, que consisten en la administración de un potente antiinflamatorio en forma líquida directamente en la zona afectada, con el objetivo de reducir la inflamación y la irritación en el tendón, aliviando el dolor asociado. Aunque las infiltraciones de corticoides pueden proporcionar alivio temporal, también existen consideraciones y posibles efectos secundarios a tener en cuenta. Algunos de los efectos secundarios comunes incluyen un aumento transitorio del dolor, decoloración de la piel en el sitio de la inyección, atrofia de los tejidos blandos circundantes, cambios en el patrón de crecimiento del cabello y, en casos raros, infecciones o reacciones alérgicas. Es fundamental que las infiltraciones de corticoides sean administradas por un profesional de la salud capacitado, quien evaluará la necesidad de este tratamiento, discutirá los posibles riesgos y beneficios, y realizará la administración de manera adecuada.

  • Inyecciones de plasma rico en plaquetas: En casos más graves se pueden considerar inyecciones de plasma rico en plaquetas (PRP, por sus siglas en inglés) para reducir la inflamación, promover la curación del tendón y la regeneración del tejido. El PRP se obtiene del propio paciente a través de una extracción de sangre. Posteriormente, la muestra de sangre se procesa con el fin de separar y concentrar las plaquetas junto con otros componentes beneficiosos en el plasma sanguíneo. El PRP resultante contiene factores de crecimiento y proteínas que pueden estimular la respuesta regenerativa de los tejidos y acelerar el proceso de curación. Al tratarse de un productor obtenido de la sangre del propio paciente, se minimizan los efectos secundarios. Es importante que las inyecciones de plasma rico en plaquetas sean realizadas por un profesional de la salud experimentado y cualificado, quien podrá evaluar si este tratamiento es adecuado para su situación específica y discutir los posibles beneficios y riesgos.

  • Cirugía: En casos poco frecuentes en los que el tratamiento conservador no logra aliviar los síntomas o hay una ruptura grave del tendón, puede ser necesario recurrir a la cirugía. La cirugía puede implicar la reparación del tendón, la eliminación de tejido dañado o la reconstrucción del mismo.

Hay tener en cuenta que el tratamiento de las tendinopatías puede llevar tiempo y paciencia. Además, cada persona puede responder de manera diferente al tratamiento, por lo que es esencial trabajar en estrecha colaboración con un profesional de la salud para desarrollar un plan de tratamiento individualizado y realizar ajustes según sea necesario.

Abordaje desde traumatología

El abordaje de la traumatología en las tendinopatías implica un enfoque integral que combina el diagnóstico preciso, la prevención, el tratamiento conservador y, en algunos casos, la intervención quirúrgica.

Un médico especialista en traumatología realizará una evaluación clínica exhaustiva, que puede incluir la revisión de la historia clínica, el examen físico y, en algunos casos, pruebas de diagnóstico por imagen como la ecografía o la resonancia magnética. Es fundamental abordar los factores de riesgo y las causas subyacentes de la tendinopatía. Esto puede incluir educación sobre técnicas adecuadas de entrenamiento, modificaciones en la actividad deportiva, fortalecimiento muscular, calentamiento y estiramiento adecuados, así como la importancia del descanso y la recuperación.

En la mayoría de los casos, se implementa un enfoque conservador como primera línea de tratamiento. Esto puede incluir terapia física, uso de órtesis o dispositivos de apoyo y técnicas de rehabilitación específicas para la zona afectada. Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) también pueden ser recetados para controlar el dolor y la inflamación. En algunos casos, se pueden considerar las infiltraciones de corticoides o plasma rico en plaquetas como opciones de tratamiento conservador para reducir la inflamación y promover la curación. En casos graves o crónicos que no responden al tratamiento conservador, se puede considerar la cirugía, llevándose a cabo la reparación del tendón, la eliminación de tejido dañado, la liberación de adherencias o incluso la reconstrucción del tendón.

Quiero destacar que el abordaje de la traumatología en las tendinopatías debe ser personalizado y adaptado a las necesidades individuales de cada paciente. Se recomienda buscar la atención de un médico especialista para recibir una evaluación precisa y un plan de tratamiento adecuado.

¿Cuánto tiempo tarda en curar una tendinopatía?

La duración de las tendinopatías puede variar considerablemente según diversos factores, como la gravedad de la lesión, el tipo de tendinopatía, el tratamiento recibido y la respuesta individual del paciente al tratamiento. En general, las tendinopatías pueden tener una duración que va desde semanas hasta meses e, incluso en algunos casos, años.

Es importante tener en cuenta que las tendinopatías son lesiones que requieren tiempo y paciencia para sanar adecuadamente. La recuperación puede ser un proceso gradual y progresivo. Es común que las personas experimenten mejoras en los síntomas con el tiempo, pero la completa resolución de la lesión puede llevar más tiempo.

La adherencia al plan de tratamiento recomendado es fundamental para favorecer la recuperación y acortar la duración de las tendinopatías.

Recomendaciones

Recuerde que es importante buscar atención médica de un profesional de la salud especializado, para obtener un diagnóstico preciso, recibir recomendaciones y un plan de tratamiento específicos para su situación individual. Cada caso de tendinopatía puede ser único, por lo que es importante recibir una orientación personalizada.

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