Entrevista a Rafaela Torres

Nutricionista

Hospital Cruz Roja de Córdoba

Nutricionista en Córdoba - Dña. Rafaela Torres Herruzo - Hospital Cruz Roja

Alimentación y emociones. Relación con la obesidad

Los alimentos en sí no son la causa de la obesidad sino que entran en juego muchos factores que deberán ser estudiados por un equipo multidisciplinar.

Si nuestra alimentación no es saludable y no consumimos vitaminas, macronutrientes y micronutrientes con un equilibrio, nos puede llegar a afectar a otros niveles más preocupantes, como a nivel neurológico.

Se habla mucho de la conexión entre lo que comemos y lo que somos ¿por qué?

En mi trayectoria profesional he visto una relación muy estrecha entre alimentación y emociones. Los alimentos en sí no son la causa de la obesidad pero sí es cierto que una adecuada gestión de nuestras emociones puede evitarnos una mala absorción de nutrientes y una posible obesidad.

¿Qué factores o emociones pueden influir negativamente en nuestra forma de alimentarnos?

Influye el hecho de encontrarnos con una autoestima baja, negativa, con sentimiento de culpa o miedo. Esto nos dice que algo emocionalmente no está en armonía y puede llevar al paciente a tener por ejemplo atracones, antojos consentidos y finalmente derivar en un trastorno alimenticio.

Y nuestra forma de alimentarnos ¿cómo influye en nuestro estado anímico?

La alimentación influye muchísimo en nuestro ánimo. Si nuestra alimentación no es saludable y no consumimos vitaminas, macronutrientes y micronutrientes con un equilibrio, nos puede llegar a afectar incluso a nivel neurológico.

Además, hay muchos alimentos funcionales que generan serotonina y que, por tanto, nos ayudan a encontrarnos mejor. Por ejemplo, en un periodo de ansiedad, el triptófano, que encontramos en productos lácteos o en algunos frutos secos, nos puede ayudar a relajarnos. O si nos encontramos muy cansados, los azúcares saludables como los hidratos de carbono de absorción lenta, las legumbres, la pasta o el arroz, pueden mejorar nuestro estado y darnos ese toque de vitalidad que necesitamos en un momento dado.

Sin embargo, si nuestra alimentación es deficitaria, nos vamos a sentir cansados, fatigados o irritables. Incluso nos puede ocasionar insomnio, estreñimiento, baja autoestima, etc.

¿Solemos elegir bien los alimentos cuando nos alimentamos llevados por algún tipo de emoción?

En estos casos solemos elegirlos mal. Ocurre mucho en lo que yo llamo antojos consentidos, caprichos que nos damos en un momento puntual porque nos encontramos con baja autoestima o estresados, y después llevan al arrepentimiento o la culpa. Estas conductas, de manera repetida puede desencadenar en un trastorno alimenticio o TAC.

También ocurre lo contrario, en periodos de estrés o preocupación solemos escuchar la frase de “se me ha cerrado el estómago”.  En ambos ejemplos podemos ver la estrecha relación que existe entre lo que comemos y cómo nos sentimos.

¿Qué alimentos debemos elegir en nuestra dieta?

Es básico llevar una alimentación saludable, que incluya todos los macronutrientes (legumbres, pasta, pescado azul, crustáceos, aceite de oliva virgen extra y frutos secos):

  • Hidratos de carbono

  • Proteínas

  • Grasas

También debemos incluir micronutrientes:

  • Vitaminas y minerales (frutas y verduras).

Por último, no debemos olvidar que es fundamental una buena hidratación y ejercicio físico.

Yo estoy en contra de la palabra prohibición. Hay pacientes que yo les llamo “dietantes crónicos” que llevan a dieta toda la vida y la palabra prohibición está siempre en su mente. Estas personas finalmente pueden acabar teniendo crisis o momentos en las que se saltan esas prohibiciones y se alimentan muy mal. Por lo tanto, lo más importante es que exista un equilibrio entre lo que ingiero y lo que consumo o gasto.

Y ¿qué alimentos deberíamos evitar?

Precocinados y envasados, fundamentalmente. La etiqueta es muy importante, debemos evitar conservantes y colorantes, así como el azúcar y la sal camuflada que todos estos alimentos llevan. Cuanto más natural sea el alimento, mucho mejor.

¿Cómo puede ayudarnos un nutricionista?

En primer lugar, tenemos que aceptar para superar. Aceptar nuestra morfología, nuestra situación y poner en marcha acciones que nos ayuden a mejorar.

Nosotros, los nutricionistas, guiamos y acompañamos al paciente. Además, somos el primer escalón para detectar si las emociones le están condicionando y si puede conllevar a un trastorno. En ese momento, derivamos al paciente para que sea tratado por un profesional, en este caso un psicólogo, y comenzamos un trabajo multidisciplinar con éste y el endocrino.

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