El ictus, también conocido clínicamente como infarto cerebral o accidente cerebrovascular (ACV), es una de las emergencias médicas más críticas y frecuentes en la actualidad. En España, se produce un caso cada seis minutos, lo que lo convierte en la primera causa de discapacidad en adultos, la primera causa de mortalidad en mujeres y la segunda en hombres a nivel mundial.
Identificar las señales de alerta y acudir de inmediato a un centro hospitalario marca la diferencia entre una recuperación favorable o padecer secuelas irreversibles. Desde el Instituto de Neurociencias del Hospital Cruz Roja de Córdoba, nuestro equipo multidisciplinar detalla a continuación qué es un ictus, sus tipos, causas y cómo la neurorrehabilitación temprana ayuda a recuperar la calidad de vida.
¿Qué es el Ictus o infarto cerebral?
El ictus o infarto cerebral es una alteración brusca en el flujo de sangre que llega al cerebro. Esta interrupción repentina del riego sanguíneo priva a las neuronas del oxígeno y los nutrientes necesarios, provocando daños celulares graves en cuestión de minutos.
Por lo general, el ictus ocasiona un trastorno grave en el individuo que lo padece, y su forma de presentación abrupta condiciona un cambio radical en su situación funcional que, paralelamente, repercute en su entorno social. Aunque puede aparecer a cualquier edad, es mucho más frecuente en etapas de edad avanzada. Con el progresivo aumento de la esperanza de vida, prevemos desde las unidades de Neurología que su incidencia —actualmente de 500 casos por cada 100.000 habitantes— siga aumentando en los próximos años.
Tipos de ictus: isquémico y hemorrágico
Existen dos grandes grupos de accidentes cerebrovasculares, clasificados según el mecanismo que interrumpe el riego sanguíneo:
Ictus isquémico (85% de los casos)
Se produce cuando un trombo o coágulo obstruye o tapona una arteria, impidiendo el flujo normal de la sangre hacia el cerebro.
Ictus hemorrágico o derrame cererbral (15% de los casos)
Se da por la rotura de un vaso sanguíneo, provocando un sangrado directo dentro de la cavidad craneal. A su vez, se subdivide en hemorragias intracerebrales (12%) y hemorragias subaracnoideas (3%).
En ambos diagnósticos, la consecuencia clínica final es la misma: la lesión del tejido cerebral y la pérdida de neuronas.
Causas más comunes del ictus
Las causas varían drásticamente dependiendo del tipo de infarto cerebral al que nos enfrentemos.
Causas del ictus isquémico:
1.- Aterotrombótico, donde los depósitos de colesterol (arteriosclerosis) originan una obstrucción del flujo sanguíneo en una arteria cerebral,
2.- Embólico, coágulos formados en otras partes del cuerpo (frecuentemente en el corazón) que viajan por el torrente sanguíneo hasta ocluir la circulación cerebral.
3.- Causas menos frrecuentes:
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Hemodinámicas: debido a un fallo cardiaco, o a una falta de oxígeno secundaria a una insuficiencia respiratoria prolongada.
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Lacunares: por la obstrucción de pequeñas ramas arteriales perforantes, asociados a la hipertensión arterial, produciendo un cuadro característico de “disartria-mano torpe”.
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Por disección arterial: debido a la rotura de la capa íntima por un pequeño trauma, generando un trombo intramural, que condiciona la obstrucción del vaso.
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Por vasoespasmo: que acontece entre los días 4º y 12º tras una hemorragia subaracnoidea o por trombosis de senos venosos cerebrales en determinados estados de hipercoagulabilidad.
Causas del ictus hemorrágico:
El ictus hemorrágico puede estar provocado por hipertensión arterial no controlada, traumático craneoencefálicos, degeneración de la pared arterial (angiopatía amiloide), malformaciones vasculares (como los aneurismas), tumores cerebrales o el uso de drogas simpatimomiméticas como la cocaína, entre otros.
Principales factores de riesgo del accidente cerebrrovascular
La prevención primaria es fundamental. Los principales factores de riesgo que elevan las probabilidades de sufrir un ictus son, en gran medida, modificables:
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La hipertensión arterial
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El tabaquismo crónico
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La dislipemia (niveles altos de colesterol)
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La diabetes mellitus
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La obesidad
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El sedentarismo
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Presencia de cardiopatías potencialmente embolígenas (con la fibrilación auricular a la cabeza)
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El síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS).
Estos, junto con otros factores de riesgo más infrecuentes, como el consumo de determinadas drogas (cocaína), los estados protrombóticos, la migraña, o la terapia con hormonas sexuales femeninas (anticonceptivos, terapia hormonal sustitutiva), son los principales elementos modificables para realizar una prevención primaria y secundaria.
Síntomas del ictus: Señales de alerta para actuar rápido
El pronóstico de un paciente depende directamente de saber reconocer la enfermedad. Aunque la sintomatología puede ser muy variada según el área del cerebro afectada, el denominador común es siempre el comienzo brusco.
Si detectas cualquiera de estos síntomas en ti o en otra persona, podrías estar ante un ictus:
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Pérdida de fuerza o sensibilidad repentina en la mitad del cuerpo (cara, brazo o pierna).
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Alteración aguda del lenguaje (dificultad para hablar o comprender) o problemas repentinos de visión.
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Descoordinación de movimientos, alteración del equilibrio o incapacidad para caminar.
¿Qué hacer ante un ictus? Importancia de una atención a tiempo
Ante la aparición de estos síntomas, el primer paso es llamar inmediatamente a los servicios de emergencias (112) o acudir al servicio de Urgencias 24 horas de un centro especializado como el Hospital Cruz Roja de Córdoba. Acostumbramos a decir que “tiempo es cerebro” y nada tan real como esta afirmación, ya que la posibilidad de éxito del tratamiento y por tanto, de mejora del pronóstico, depende en gran medida del tiempo hasta el inicio de la atención médica.
El reconocimiento temprano de la población y el avance de tratamientos en la fase aguda (como la trombolisis intravenosa o el intervencionismo neurovascular) están logrando reducir la mortalidad y frenar las secuelas de una enfermedad que, de otro modo, resulta devastadora
Neurorrehabilitación tras el ictus
Superada la fase aguda, el 40% de los pacientes presenta una discapacidad moderada y entre un 15-30% severa. En el Instituto de Neurociencias en Córdoba, sabemos que la recuperación no termina en la cama del hospital.
En los países desarrollados, el ictus es la principal causa de discapacidad en el adulto.
Numerosos estudios médicos han demostrado que la rehabilitación, desarrollada por un equipo multidisciplinar, disminuye la mortalidad, mejora el pronóstico funcional y facilita la independencia del paciente. Para ello, es esencial contar con un equipo que incluya médicos con formación en neurorrehabilitación (neurólogo o rehabilitador), logopedas, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, neuropsicólogos, personal de enfermería y trabajadores sociales.
La rehabilitación del post-ictus es un proceso estructurado limitado en el tiempo y orientado por objetivos concretos a corto (días/semanas) y largo (meses) plazo. Su finalidad es evitar complicaciones y conseguir la máxima capacidad funcional para facilitar la independencia y reintegración en el entorno familiar, social y laboral.
Para cada paciente se debe desarrollar un plan terapéutico de intervención individualizado, con unos objetivos a corto y largo plazo. El proceso de recuperación se debe reevaluar de forma periódica y si es preciso, adaptarlo en función de la evolución.
¿Necesitas ayuda médica tras un ictus?
En el Instituto de Neurociencias del Hospital Cruz Roja de Córdoba contamos con especialistas en Neurología y equipos de neurorrehabilitación integral para acompañarte en todo tu proceso de recuperación.

