Servicio de Alergología en Córdoba
Hospital Cruz Roja de Córdoba
La dermatitis atópica (DA) es una enfermedad de la piel inflamatoria de curso crónico que puede afectar a cualquier edad pero que predomina especialmente en lactantes y niños disminuyendo su prevalencia a partir de la adolescencia.
Se caracteriza por sequedad cutánea importante, que va a originar picor intenso y lesiones típicas de eccema con enrojecimiento y descamación. Dependiendo de la etapa de la vida, los eccemas van a presentar diferentes localizaciones lo que ayuda en el diagnóstico diferencial con otras enfermedades de la piel muy parecidas.
Su curso crónico en brotes produce una importante alteración en la calidad de vida en los pacientes originando insomnio, falta de concentración y bajo rendimiento escolar/laboral junto con episodios de ansiedad y depresión que deben ser valorados.
En un 80% de los casos de dermatitis atópica existe una historia familiar positiva, lo que implica un patrón hereditario tipo poligénico. Esto, asociado a factores constitucionales y ambientales, origina un aumento de su incidencia en los últimos años afectando a más del 30% de los niños en el mundo occidental y representando en esta edad la causa principal de dermatitis.
Al ser una enfermedad con implicación del sistema inmunológico, observamos con frecuencia asociación con otras enfermedades alérgicas, entre ellas destaca especialmente la rinoconjuntivitis alérgica, el asma bronquial y alergia a ciertos alimentos.
Es importante en caso de sospecha realizar un estudio alergológico completo (neumoalérgenos, alimentos y alérgenos de contacto) y así mediante su control poder prevenir episodios de brotes con empeoramiento de la enfermedad.
El tratamiento de la dermatitis atópica se basa en controlar el picor intenso mediante antihistamínicos y tratar los eccemas con cremas específicas tipo corticoides o derivados de la calcineurina. En los últimos años han aparecido tratamientos biológicos que modulan la respuesta inmune y representan un gran avance en esta enfermedad.
La prevención supone uno de los aspectos fundamentales para mantener al paciente el mayor tiempo posible libre de síntomas de la dermatitis atópica. La higiene, la hidratación con cremas específicas y evitar los factores irritantes representan los pilares del cuidado de esta enfermedad.
¿Qué es la dermatitis atópica?
La DA es una enfermedad inflamatoria de la piel que dura toda la vida, aunque suele cursar en brotes con intervalos de tiempo libre de enfermedad. Decimos que es por tanto una enfermedad crónica ya que una vez que aparece se va a mantener a lo largo del tiempo con diferentes manifestaciones y grados de afectación. Lo más característico de esta enfermedad es la extrema sequedad cutánea que va a originar un picor intenso con el consiguiente rascado y aparición de lesiones cutáneas eccematosas. Estos eccemas en la piel no son contagiosos.
Aunque no es una enfermedad grave su curso crónico en brotes produce una importante alteración en la calidad de vida en los pacientes originando insomnio, falta de concentración y bajo rendimiento escolar/laboral junto con episodios de ansiedad y depresión que deben ser valorados.
¿La dermatitis atópica afecta solo a los niños o también a adultos?
La dermatitis atópica es la causa más frecuente de dermatitis en niños, pero, aunque suele ser la infancia la etapa de la vida más afectada también podemos encontrar pacientes en edad adulta que siguen manifestando sus síntomas. La DA suele empezar en período de lactancia afectando hasta el 30% de los niños y mejora a partir de la adolescencia disminuyendo la prevalencia hasta un 5%. A medida que aumenta la edad los síntomas de la dermatitis atópica suelen ir descendiendo.
Existen una serie de indicadores que nos alertan sobre un curso más persistente de la enfermedad Entre ellos sabemos que suelen evolucionar peor en aquellos casos en los que la dermatitis aparece de forma precoz y con una mayor gravedad de los síntomas, la asociación de la dermatitis a la alergia respiratoria, la mutación de una proteína de estructura de la barrera cutánea llamada filagrina y los antecedentes familiares de dermatitis atópica.
¿Cuáles son los síntomas de una dermatitis atópica?
La dermatitis atópica se caracteriza por sequedad cutánea importante que va a originar picor intenso y lesiones típicas de eccema con enrojecimiento y descamación. Dependiendo de la etapa de la vida los eccemas van a presentar diferentes localizaciones lo que ayuda en el diagnóstico diferencial con otras enfermedades cutáneas muy parecidas.
Lo más llamativo de esta enfermedad es el intenso prurito que obliga a rascarse incluso mientras se está dormido. Este picor aumenta especialmente por la noche y en situaciones de estrés. Debido al rascado suelen empeorar y sobreinfectarse las lesiones cutáneas originando zonas de vesiculación con costra y con el tiempo un engrosamiento localizado de la piel (liquenificación).
La distribución de la DA varía según la edad y se han establecido tres fases en su evolución:
Lactantes o recién nacidos
Los síntomas de la dermatitis atópica suele aparecer a partir de las 6-8 semanas de vida con afectación en la zona de las mejillas en forma de enrojecimiento y pequeñas vesículas que acaban formando costras. Con frecuencia acaba extendiéndose al resto de la cara y cuero cabelludo, pero suele respetar el triángulo naso labial. En el resto del cuerpo puede llegar a afectar al tórax y a la zona extensora de las extremidades. La zona del pañal suele quedar libre de síntomas.
Niños
Desde los 2 años hasta la adolescencia es más típica la afectación de zonas flexoras en extremidades (interior de brazos y piernas), cara, cuello, muñecas y tobillos. Suelen afectarse con frecuencia los pies y la zona infra glútea.
Adultos
La dermatitis atópica en adultos suele localizarse con mayor frecuencia en las flexuras del cuerpo. Cuando afecta a la cara, las áreas más involucradas son la zona peri labial (alrededor de los labios) y la zona palpebral (párpados).
La dermatitis en las manos es muy frecuente en cualquier etapa originando el denominado eccema dishidrótico.
En los casos de mayor gravedad puede originarse una dermatitis con eritema en toda la piel y descamación generalizada que puede llegar a alterar de forma importante la calidad de vida de la persona afectada.
Por lo tanto, es fundamental realizar un diagnóstico y tratamiento correctos para conseguir el control y evitar la progresión de la enfermedad.
¿Cómo se diagnostica la dermatitis atópica? ¿Son necesarias las pruebas de alergia?
La base del diagnóstico en la dermatitis atópica es la exploración física ya que nos va a determinar cómo son las lesiones y donde se localizan, ambos aspectos fundamentales en esta enfermedad. Así mismo es importante realizar una adecuada historia clínica para obtener datos de antecedentes familiares y personales, así como posibles factores desencadenantes que pueden agravar la enfermedad.
Al ser una enfermedad con implicación del sistema inmunológico, observamos con frecuencia asociación con otras enfermedades alérgicas, entre ellas destaca especialmente la rinoconjuntivitis alérgica, el asma bronquial y alergia a ciertos alimentos. Por este motivo resulta razonable remitir al paciente al especialista para realizar un estudio alergológico completo.
En la consulta de Alergia disponemos de las pruebas específicas que nos pueden orientar para valorar si existen asociadas alergias a alimentos, alérgenos respiratorios (animales, ácaros del polvo, pólenes, hongos) o alergia de contacto sobre la piel (cosméticos, metales, etc.).
¿Qué cuidados debe seguir el paciente con dermatitis atópica?
Con frecuencia somos expertos diagnosticando y poniendo tratamientos con fármacos, pero solemos dedicar poco tiempo a explicar de forma detallada una de las partes más importantes en todo control de una enfermedad: la prevención.
Es imprescindible establecer una buena relación entre médico-paciente y sus familiares; conviene explicar las características de la enfermedad y su evolución a brotes.
En el caso de la DA con unas normas básicas y sencillas conseguimos alargar ese espacio libre de síntomas y acortar las fases de brotes haciéndolas más soportables.
La piel del paciente con DA debe cuidarse con mucha paciencia y de forma muy constante.
Para evitar la sequedad cutánea (la gran protagonista de la DA) es vital una adecuada limpieza e hidratación de la piel con jabones y cremas específicas para pieles atópicas y una reducción de los factores irritantes desencadenantes de la dermatitis.
¿Qué debo evitar si tengo dermatitis atópica?
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Cambios bruscos y extremos de temperatura y humedad
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Calor y sudoración (exposición solar o ejercicio físico)
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Duchas frecuentes y agua muy caliente
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Situaciones de estrés, falta de horas de sueño.
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Ciertos tipos de tejidos (lana, fibras sintéticas)
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Contacto con detergentes. Es recomendable que la ropa se lave con jabón neutro, que sea bien aclarada y se eviten los suavizantes y la secadora.
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Evitar piscinas cloradas. Preferibles piscinas hidrosalinas o baños en el mar.
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Se desaconsejan las cremas con perfumes y componentes que puedan ser irritantes o producir picor como los preparados con urea.
En los pacientes en los que se ha comprobado de forma objetiva la exacerbación de la DA por un alimento concreto, se beneficiarán de la evitación de los alimentos implicados. Sin embargo, se deben evitar las dietas restrictivas indiscriminadas que conllevan una grave alteración de la calidad de vida y riesgo de malnutrición. Los alimentos más frecuentemente responsables de las exacerbaciones de la DA son: la leche de vaca, el huevo, la soja y la harina de trigo.
Así mismo si existen alergias respiratorias asociadas se controlarán de forma específica con las medidas de prevención y el tratamiento indicados en cada caso.
¿Qué dudas surgen sobre el baño de la piel atópica?
Actualmente todavía sigue siendo tema de controversia la cuestión del baño en la dermatitis atópica. En la consulta de alergología son muy frecuentes preguntas al respecto como:
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Si está con eczemas: ¿lo baño o no?
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¿Mejor ducha o bañera?
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¿Cuánto tiempo tiene que durar el baño?
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¿A qué temperatura tiene que estar el agua?
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¿Con o sin jabón?
Estas son vuestras preguntas más frecuentes. Intentaré resolverlas desde el sentido común y la experiencia sin dejar de lado lo que dice la ciencia.
¿Es aconsejable bañar al niño con dermatitis atópica cada día o solo cuando esté sucio?
Personalmente la experiencia me ha enseñado que el baño es un momento importante de tranquilidad y de disfrute para el niño, le ayuda a relajarse y esto supone un factor clave en el control de la dermatitis. Mientras juega, el agua va humidificando la piel, eliminando costras y limpiándola de los gérmenes que se han acumulado durante el día. El niño se relaja y disminuye el picor.
El problema aparece si el agua está muy caliente o los productos que utilizamos para bañarlo le irritan la piel empeorando los síntomas.
Por este motivo es importante seguir una serie de consejos:
¿Cuáles son las recomendaciones al bañarse si tienes dermatitis atópica?
El mejor momento es al atardecer o antes de cenar para así disminuir el estrés, el picor y la sequedad antes de dormir.
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El agua ha de estar calentita pero no demasiado. La temperatura que sea agradable (unos 33ºC) y vigilar que no se vaya enfriando.
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No pasarnos tampoco con el tiempo, aunque el niño nos lo suplique. El ratito de bañera no debe sobrepasar generalmente los 10-15 minutos. Cuando las yemitas de los dedos se empiezan a arrugar ya deberíamos sacarlos del agua, en ese momento la piel está perfecta para absorber las cremas hidratantes.
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Utilizar soluciones de avena para echar en el agua de la bañera, suavizan mucho la piel. Cuidado porque hay niños en los que la avena les pica, generalmente los que tienen alergia a polen de gramíneas ya que la avena es una de ellas; en ese caso debe evitarse su uso también en cremas.
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El jabón tiene que ser suave. Los más adecuados son los “syndet” (jabones sin detergentes) que tienen la ventaja de que forman espuma y limpian la piel sin alterar su manto ácido, que es el que nos protege de las infecciones.
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Es mejor evitar la utilización de esponjas ya que por fricción pueden dañar la piel atópica.
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Al salir, nada de frotar con la toalla, se tiene que secar la piel de forma delicada, dando pequeños toquecitos. La toalla que sea de algodón.
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Está totalmente prohibido usar el secador de pelo para secar la piel. Es un error muy grande ya que la piel se resecará excesivamente y esto hará que aumente mucho el picor y las lesiones por rascado.
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Las uñas cortas y limpias, así se evitarán las posibles infecciones por rascado.
Si un día observamos que el niño está muy mal y preferimos no bañarlo, no pasa nada. Y también lo contrario, un día especial, de vez en cuando, como premio y si no está muy mal de la dermatitis, se le puede dejar en la bañera unos minutillos más. Todo depende del estado en que se encuentre su piel.
¿Qué crema utilizar para la piel atópica? ¿Cuándo y cómo ponerlas?
El tema de las cremas en la dermatitis atópica puede generar también muchas dudas, os resumiré lo más importante en estos puntos:
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La piel del niño atópico es muy seca y debe hidratarse a diario utilizando productos adecuados y vigilando que no le produzcan irritación.
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Es mejor aplicarla siempre en cuanto salga de la bañera y se seque con cuidado, con la piel ligeramente húmeda, así penetra mucho mejor e hidrata más.
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Se utilizan productos hidratantes, también llamados emolientes, específicos para la DA ya que aportan los lípidos (grasas) necesarios para la piel.
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Si ves que la crema que le pones a tu hijo no le va bien, no desesperes, merece la pena probar con otras cremas hasta encontrar la que mejor se adapte a su piel. Por ejemplo: hay niños que no toleran las cremas con avena y a otros les funcionan muy bien.
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Las cremas que tienen urea en su composición no deben entrar en contacto con la piel irritada o con lesiones ya que producen picor, sobre todo si su concentración es mayor del 5%.
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Las cremas solo se pondrán sobre la piel sin lesiones, libre de eczemas ya que pueden irritarlas y empeorarlas. Es decir, se aplican sobre la piel seca para prevenir el picor y el rascado y así se evita que aparezcan las lesiones.
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Es muy importante que todos los productos que utilicemos para la piel atópica sean libres de fragancias (sin perfumes) ya que irritan la piel y su capacidad para desencadenar alergia es muy alta.
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No podemos olvidar que, si el niño tiene asociada alergia a alimentos, las cremas deben estar libres en su composición de derivados de dichos alimentos. Por ejemplo: aceite de almendras en caso de alergia a frutos secos.
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Debemos asegurarnos de que el niño con DA tenga su crema en el colegio o en la guardería, y que se la pueda aplicar cada vez que sienta picor o que se le reseca la piel. Especialmente para después de actividades como la natación en piscinas.
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Las cremas se deben aplicar por todo el cuerpo, con un ligero masaje, sin frotar. La frecuencia de aplicación dependerá de cada niño y del estado de su piel. Hay niños que necesitarán cuatro veces al día o más y para otros con una vez será suficiente.
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Suele ir muy bien para calmar el picor poner algo fresquito sobre la zona, así que yo le digo a mis pacientes que tengan en la nevera un bote de su crema y que cuando tengan picor en una zona del cuerpo en vez de rascarse se pongan esta crema. El frescor les aliviará mucho y la crema al hidratar mejorará el picor. Consigues dos cosas con una sencilla acción.
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En invierno, por el frío y la calefacción la piel se seca más, es necesaria más hidratación, especialmente en párpados y labios.
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Mientras el niño duerme se le puede poner en las zonas más secas (orejas, labios, párpados, flexuras…) vaselina sin perfume ya que tiene un alto poder de hidratación. Al ser espesa no es bien tolerada durante el día por la incomodidad que produce.
El momento de aplicar la crema a tu hijo después del baño debe ser un momento especial, tranquilo y sin prisas. Dedicar ese rato al cuidado de la piel tanto para el niño como en el caso del adulto con DA hace que el cuerpo y la mente se tranquilicen y eso es fundamental para el control de la enfermedad, disminuirá el picor y se relajará consiguiendo con ello dormir mejor. Con pocos minutos se consigue mucho.
¿Cómo deben cuidarse la ropa y textiles en la piel atópica?
La ropa pica, alguna más que otra, y al atópico mucho más. Por eso es muy importante tener unas nociones básicas sobre cuál es el tipo de tejido que puede ir mejor para las personas, niños o adultos, que tienen dermatitis atópica. Y es que nos preocupamos mucho de los baños, la alimentación, el sol, las cremas…pero con frecuencia nos olvidamos que la ropa cubre nuestro cuerpo casi el 100% del día, formando una segunda piel, y que su contacto con una piel frágil, como es la atópica, puede llegar a agravar e incluso desencadenar y cronificar los brotes de esta enfermedad.
Ropa interior, camisetas, leotardos, calcetines, medias, vestidos, pantalones, faldas, pijamas, camisones…van cubriendo nuestro cuerpo a lo largo de toda nuestra vida.
A esto tenemos que añadir los “complementos” que lleva la ropa y que son pequeños instrumentos de tortura para el atópico: las etiquetas, los broches, las cremalleras, las costuras…
Un pijama que pica puede hacer que nuestro bebé llore toda la noche y no sepamos el motivo. Una etiqueta en esa camisa que nos hemos comprado puede que consiga que no paremos de rascarnos; y ese encaje tan bonito de nuestra ropa interior puede incluso llevarnos al grado máximo de desesperación…
El mismo cuidado que ponemos para limpiar bien la piel, hidratarla y curarla cuando empeora, debemos poner también a la hora de elegir, comprar y cuidar la ropa que vamos a poner sobre una piel atópica.
¿Qué ropa usar con dermatitis atópica?
Unos sencillos consejos pueden hacernos la vida más fácil y, lo más importante, llevarnos razonablemente bien con nuestra segunda piel.
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La ropa es preferible que sea de fibras naturales, especialmente la ropa interior, con pocas costuras y sin encajes. Mejor algodón y lino.
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La lana debe evitarse ya que es irritante en contacto directo con la piel, aumenta la temperatura corporal y acentúa el picor. La lana al atópico le pica muchísimo y empeora bastante sus lesiones.
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En la dermatitis atópica hay que cuidar mucho los pies. Con frecuencia, especialmente en el adulto, se suele originar un cuadro de eczemas con pequeñas vesículas debido a la falta de transpiración de la zona; por este motivo es especialmente importante que los calcetines sean de algodón o de hilo y que el calzado tenga buena aireación (piel, tela o loneta).
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La ropa debe quedar holgada, nunca ajustada ya que no dejará respirar a la piel y empeorará la dermatitis. Mejor una talla de más que de menos.
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Hay que evitar cualquier tejido de consistencia áspera o que arañe la piel.
Esto no quiere decir que no podamos tener nada que sea de lana o con encajes o que no nos podamos poner unos vaqueros bien ajustados, sino que los debemos utilizar sólo en determinadas ocasiones y nunca sobre una piel con dermatitis.
Los atópicos no debemos comprar la ropa y acto seguido ponérnosla así tal cual, hay que prepararla para que no nos haga daño en la piel. Esto hay que tenerlo muy en cuenta especialmente en el caso de los niños pequeños, ya que ellos sufren con mayor frecuencia y virulencia esta enfermedad.
¿Cómo preparar la ropa nueva antes de usarla si tengo dermatitis atópica?
Son cosas sencillas de hacer, pero muy importantes y necesarias:
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SIEMPRE hay que quitar todas las etiquetas. Revisar bien la ropa para que no quede ninguna. El picor que producen estos minúsculos trocitos de tela rígida suele ser desesperante y originan lesiones por el rascado que se infectan y cronifican con mucha frecuencia.
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Para quitar las etiquetas hay que descoserlas, nada de cortarlas con las tijeras. Si las cortamos lo único que conseguimos es hacerlas más pequeñas, pero con el borde igual de lesivo para la piel.
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Un lavado previo con detergente suave eliminará restos de suciedad, polvo y otras sustancias que se hayan ido acumulando durante todo el proceso de elaboración y traslado hasta que la ropa llega a nuestras manos.
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Para lavar la ropa se recomiendan jabones no detergentes, tipo suave hipo alergénico o en escamas.
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Mejor no utilizar suavizante o que sea especial para pieles delicadas.
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Tampoco es recomendable el uso de lejía ya que puede irritar la piel del atópico.
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Se debe aclarar la ropa muy bien para que no queden restos de los productos utilizados.
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Es recomendable no utilizar la secadora, desnaturaliza las fibras y estropea antes la ropa. Mejor secar al aire libre.
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Cuando hagamos el cambio de ropa de temporada, antes de ponérnosla, debemos darle un aclarado en la lavadora. Esto también hay que hacerlo para la ropa de cama.
No debemos olvidar que la piel atópica sufre mucho con los cambios de temperatura; por este motivo, en los meses de frío, debemos desabrigarnos si entramos en sitios con calefacción. En el caso de los niños esto es muy importante ya que juegan y sudan con más rapidez.
¿Qué medicamentos puedo tomar para tratar la dermatitis atópica?
El tratamiento del paciente con dermatitis atópica debe ser individualizado dependiendo del grado de afectación y la duración de los brotes. Con el tratamiento debemos conseguir mejorar los síntomas, especialmente el prurito e intentar mantener una buena calidad de vida.
Para controlar el picor es más adecuada una correcta hidratación y el control de los brotes de la enfermedad. Los antihistamínicos son fundamentales, pero no suelen ser tan eficaces frente al picor debido a que la liberación de histamina no es el único mecanismo implicado en su producción.
El tratamiento de primera línea son los corticoides que se pueden administrar de forma tópica (cremas, pomadas) o generalizada (oral) dependiendo de la gravedad del brote. Aunque son muy eficaces no deben administrarse por largos periodos de tiempo y siempre deben ser pautados por un médico especialista.
Como alternativa al tratamiento con corticoides disponemos de los inhibidores tópicos de la calcineurina (tacrólimus y pimecrólimus) que presentan menos efectos secundarios y se pueden aplicar en zonas más sensibles como en pliegues, zona genital y facial.
En ocasiones puede aparecer sobreinfección de las lesiones cutáneas y hay que añadir al tratamiento antibióticos por vía tópica en crema e incluso oral.
Hasta hace pocos años en pacientes con una dermatitis atópica moderada o grave y con una gran afectación de la calidad de vida, se recomendaban tratamientos sistémicos que tenían importantes efectos secundarios (Metotrexate, Ciclosporina).
¿Cuáles son las novedades en el tratamiento de la dermatitis atópica?
Actualmente existen novedades en el tratamiento de la dermatitis atópica gracias a estudios de investigación punteros sobre aspectos inmunológicos de esta enfermedad. Destaca especialmente el uso de fármacos biológicos como el Dupilumab que mejoran de forma importante el curso de la enfermedad.
La hospitalización puede estar indicada en pacientes con erupción grave o complicaciones.
Es importante recordar que el tratamiento de esta enfermedad debe ser multidisciplinar e implicar de forma importante al paciente en su prevención y buen control.
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